La empresa operadora de los ferrocarriles españoles suele tratar las quejas y reclamaciones más de una forma estadística que como un elemento que les indique las necesidades de sus pasajeros. Esto genera en los clientes la sensación de haber sido atendidos por la criada que describía Mariano José de Larra en su artículo "Vuelva usted mañana".
Independientemente de a lo que se refiera la reclamación uno observará que el problema que el cliente describa, o bien se solucionará solo, o bien continuará existiendo indefinidamente hasta que el azar del destino lo solucione o lo perpetúe. Y no sólo genera frustración en el cliente el hecho de que las reclamaciones caigan en saco roto, sino que las respuestas de la empresa a tales reclamaciones son un poco como reírse en su propia cara. Para aquellos que no me creáis os pondré un par de ejemplos que os ilustrarán a lo que me refiero.
Asignación de asientos
Cuando en julio de 2009 se impuso a los pasajeros la obligación de sentarse en el asiento asignado aleatoriamente todos protestamos a los revisores, al menos de forma verbal. La respuesta de estos siempre era la misma:
Cuando en julio de 2009 se impuso a los pasajeros la obligación de sentarse en el asiento asignado aleatoriamente todos protestamos a los revisores, al menos de forma verbal. La respuesta de estos siempre era la misma:
- Yo lo siento, pero esto es algo que nos impone la empresa. Si no estás de acuerdo puedes presentar una reclamación.
Yo fui de los pocos pasajeros que le dedicaron su tiempo a acercarse a la oficina de atención al cliente de la estación y presentar la consabida reclamación. Me lo tomé tan en serio que presenté una reclamación en cada viaje que hacía, una a la ida, otra a la vuelta, durante un año completo. Por supuesto nunca tuve esperanza de que el problema se fuese a solucionar o fuesen a cambiar de opinión por la presión sentida tras recibir tal alubión de quejas enviadas por mi. Lo que más me enfadaba de la situación era la respuesta que, periódicamente, me enviaban, agrupando en una carta la de muchas de mis reclamaciones. En todas ellas se leía algo así (escribo de memoria después de dos años, así que el texto no es exacto pero se aproximaba a esto):
Estimado Sr.,
le escribimos en relación a sus reclamaciones XXX, XXX, XXX (enumeradas todas ellas) que presentó en la estación de XXX entre los días XXX y XXX. Quisiéramos agradecerle el habernos traído a nuestra atención el mencionado problema y esperamos seguir contando con usted como cliente.
Más tarde, ante mi insistencia modificaron el inicio de sus misivas.
Estimado Sr.,
de nuevo nos ponemos en contacto con usted...
No se observa por ninguna parte el propósito de enmienda, que tampoco tienen. Dos años más tarde el problema persiste.
Averías en las puertas
Durante los últimos tiempos una de las unidades que cubre el trayecto Vigo-Coruña tiene una puerta que no funciona bien y, periódicamente, aparece con ella averiada. Siempre es la misma en la misma unidad. No es difícil de identificar ni el tren ni la puerta; los clientes habituales no somos tontos. Cuando eso sucede, en la puerta pegan un adhesivo que reza "Puerta inútil". A veces te encuentras con esa puerta al coger el tren en Santiago, a mitad de un viaje, pero otras veces te la encuentras en Vigo, en la estación de salida y la que está más cerca de los talleres. Cuando en cierta ocasión presenté una reclamación por la repetición de este incidente tres veces en la misma semana la respuesta fue:
Por lo que se refiere a sus dudas y opiniones sobre la seguridad cuando una puerta falla, es nuestra obligación hacerle saber que cuando esto sucede en ruta y no es posible repararla por nuestro personal a bordo, la puerta se anula y el vehículo no continúa la marcha hasta que la garantía de seguridad para nuestros viajeros no alcance el cien por ciento.
Tiene gracia que hablen de seguridad al cien por cierto, cuando viajas desde el punto de salida, Vigo, con un tercio de las puertas que no funciona, ni siquiera en caso de emergencia para evacuar el tren. Hace más gracia que digan que el incidente se produjo en ruta cuando la queja se refería a una salida desde Vigo con la puerta averiada. Y ya es para troncharse que no mencionen la incomodidad que supone las pocas luces que demuestran al parar en todas las estaciones con el andén en el lado de la puerta averiada. De verdad, ¿tanto les cuesta?.
Lo dicho, que si alguna vez viajas en un tren operado por la empresa operadora de los ferrocarriles españoles y tienes alguna incidencia no te envalentones pensando que les vas a presentar una queja que se van a acordar. Piénsalo dos veces, sólo será un número más en sus estadísticas.
Estimado Sr.,
le escribimos en relación a sus reclamaciones XXX, XXX, XXX (enumeradas todas ellas) que presentó en la estación de XXX entre los días XXX y XXX. Quisiéramos agradecerle el habernos traído a nuestra atención el mencionado problema y esperamos seguir contando con usted como cliente.
Más tarde, ante mi insistencia modificaron el inicio de sus misivas.
Estimado Sr.,
de nuevo nos ponemos en contacto con usted...
No se observa por ninguna parte el propósito de enmienda, que tampoco tienen. Dos años más tarde el problema persiste.
Averías en las puertas
Durante los últimos tiempos una de las unidades que cubre el trayecto Vigo-Coruña tiene una puerta que no funciona bien y, periódicamente, aparece con ella averiada. Siempre es la misma en la misma unidad. No es difícil de identificar ni el tren ni la puerta; los clientes habituales no somos tontos. Cuando eso sucede, en la puerta pegan un adhesivo que reza "Puerta inútil". A veces te encuentras con esa puerta al coger el tren en Santiago, a mitad de un viaje, pero otras veces te la encuentras en Vigo, en la estación de salida y la que está más cerca de los talleres. Cuando en cierta ocasión presenté una reclamación por la repetición de este incidente tres veces en la misma semana la respuesta fue:
Por lo que se refiere a sus dudas y opiniones sobre la seguridad cuando una puerta falla, es nuestra obligación hacerle saber que cuando esto sucede en ruta y no es posible repararla por nuestro personal a bordo, la puerta se anula y el vehículo no continúa la marcha hasta que la garantía de seguridad para nuestros viajeros no alcance el cien por ciento.
Tiene gracia que hablen de seguridad al cien por cierto, cuando viajas desde el punto de salida, Vigo, con un tercio de las puertas que no funciona, ni siquiera en caso de emergencia para evacuar el tren. Hace más gracia que digan que el incidente se produjo en ruta cuando la queja se refería a una salida desde Vigo con la puerta averiada. Y ya es para troncharse que no mencionen la incomodidad que supone las pocas luces que demuestran al parar en todas las estaciones con el andén en el lado de la puerta averiada. De verdad, ¿tanto les cuesta?.
Lo dicho, que si alguna vez viajas en un tren operado por la empresa operadora de los ferrocarriles españoles y tienes alguna incidencia no te envalentones pensando que les vas a presentar una queja que se van a acordar. Piénsalo dos veces, sólo será un número más en sus estadísticas.

